Salud ocular en mayores.

Cuándo acudir al oculista, cuáles son los problemas más habituales, y cómo enfrentarse a ellos, más allá de las gafas o la cirugía.

Como ocurre con la memoria, con los años, uno puede experimentar cambios en la visión. La cuestión es distinguir cuáles son propios de la edad y cuáles se pueden corregir. Hoy vamos ver cómo detectar los problemas a tiempo, qué problemas y enfermedades pueden afectar a nuestros ojos, y qué hacer al respecto.

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Cómo detectar los problemas a tiempo.

Las revisiones anuales con el oculista cuando nos hacemos mayores son la mejor forma de detectar enfermedades incipientes, y de realizar las correcciones oportunas en la graduación de las gafas, si es el caso.

Hay que decir que la diabetes o la hipertensión no tratadas pueden dar lugar a problemas en los ojos. Así es como una condición de salud común puede hacernos dependientes, si no actuamos prudentemente.

Por fortuna, y a diferencia de la diabetes o la hipertensión, que pueden afectar a los ojos sin darnos cuenta, hay otras enfermedades que se hacen notar mediante síntomas claros, como una pérdida súbita de visión u oscurecimiento, destellos, dolor de ojos, etcétera. Vamos a ver si se tratan de síntomas propios de problemas comunes, o si apuntan más bien a alguna enfermedad. Veamos ahora

Qué problemas pueden afectar a nuestros ojos.

Los siguientes 3 problemas son bastante comunes y no suelen ser signos de alarma, salvo excepciones.

  1. Las manchas flotantes son puntos diminutos o “telarañas” que parecen flotar cuando estamos en una habitación bien iluminada, o al mirar al cielo en un día despejado. Se suele considerar como algo propio de cumplir años, pero puede ser indicio de un desprendimiento de retina. Si aparecen muchas manchas flotantes o destellos de luz nuevos, estaremos ante una emergencia médica.

2. El lagrimeo excesivo puede ser la respuesta de una persona sensible a la luz, el viento o a los cambios de temperatura. En estos casos, serán de ayuda las gafas de sol o las gotas para los ojos. Pero a veces, ese lagrimeo se presenta en ausencia de esos estímulos, porque es la respuesta a una infección o a una obstrucción del conducto lagrimal: habrá que acudir a un médico.

3. Los párpados enrojecidos, hinchados, que pican, provocan lagrimeo y forman costras en las pestañas durante el sueño pueden deberse a una blefaritis. Suele tratarse con compresas tibias y pomadas suaves para limpiar los párpados.

Qué enfermedades pueden afectar a nuestros ojos.

Salvo la primera enfermedad de la que hablaremos, que puede ocasionar pérdida parcial de visión, las demás pueden resultar en ceguera. Al principio, es posible que no den síntomas, o sean muy leves, pero detectarlos oportunamente en una revisión deja amplios márgenes para atajar las enfermedades asociadas.

  • La presbicia es la pérdida lenta de la habilidad para ver objetos cercanos o letras pequeñas. Es algo propio de la edad, y se nota porque da dolores de cabeza, cansancio o tensión en los ojos, y porque la persona estira mucho los brazos al leer: con la edad, los brazos se acortan, como dicen algunos, por no reconocer que ven mal. Unas gafas, generalmente, corrigen el problema.

  • Las cataratas son áreas nubladas en la lente del ojo que causan visión borrosa o turbia. Algunas cataratas permanecen pequeñas y no alteran mucho la visión. Pero cuando el área afectada es importante, será momento de considerar una cirugía. Es un procedimiento seguro y bastante común que puede hacer que la persona vea como antes.
  • Las enfermedades de la córnea pueden causar enrojecimiento, lagrimeo, dolor, problemas de visión, halos (los objetos parecen tener una aura de luz alrededor). El desencadenante puede ser una lesión o una infección, y desde luego, estas enfermedades son más comunes en personas mayores. Afortunadamente, los tratamientos suelen ser efectivos, y van desde usar gotas, hasta la cirugía, pasando por corregir la graduación de las gafas.
  • Los ojos secos se deben a que las glándulas lacrimales no funcionan bien, y los síntomas van desde picazón y ardor hasta cierta pérdida de visión. Es también algo común a medida que cumplimos años, y más frecuente en mujeres. Un humidificador en casa, unas lágrimas artificiales, alguna pomada, o hasta unas lentes de contacto especiales para los casos más graves, suelen dar buen resultado.
  • El glaucoma lo produce el exceso de presión en el fluido dentro del ojo, que puede pasar desapercibido al principio. Si no se trata, puede provocar pérdida de visión parcial o total. La mejor forma de detectarlo es mediante un examen regular en el que se medirá la presión intraocular, además de examinar el fondo del ojo con la pupila dilatada. El glaucoma se trata con gotas, con láser o con cirugía.
  • Los trastornos de la retina son una de las principales causas de ceguera. Destacamos 3 tipos:
    • La degeneración macular relacionada con la edad puede afectar a la percepción de los detalles necesarios para conducir o leer. Aparte de los síntomas, se diagnostica observando el fondo del ojo con la pupila dilatada. Hay muchos tratamientos para este trastorno, incluyendo algunos suplementos dietéticos que pueden reducir la posibilidad de que empeore.
    • La retinopatía diabética se desarrolla lenta y silenciosamente, por lo que, si se tiene diabetes, será preciso hacerse examinar por lo menos, una vez al año los ojos. Mantener bajo control la diabetes será la mejor estrategia, aunque la cirugía con láser a veces puede prevenir que este trastorno vaya a más.
    • El desprendimiento de retina, como ya dijimos, es una emergencia médica, y se manifiesta por manchas de luz flotantes nuevas o destellos de luz nuevos. Mediante cirugía o con láser, los médicos pueden prevenir la pérdida de visión.

Mala visión.

Si a pesar de las gafas, las lentillas, los medicamentos o la cirugía no podemos leer rótulos en las calles, cuesta reconocer las caras de amigos y familiares, o las luces parecen más apagadas que antes, será momento de dar el siguiente paso: buscar adaptaciones.

Por supuesto, siempre se puede recurrir a lupas con luz para realizar tareas estáticas, como leer o hacer un puzzle. Si se lee en un dispositivo electrónico, se pueden realizar ajustes pensados para mejorar la accesibilidad, que agrandan las letras, mejoran el contraste, o hasta leen en voz alta por nosotros.

Otra cosa que se puede hacer es mejorar la iluminación.

Se puede recurrir a escribir con marcadores grandes negros con puntas de fieltro, y en papel con renglones grandes.

Si hay escalones, será buena idea instalar cintas que destaquen los bordes, y así prevendremos caídas.

Los interruptores y enchufes deberían hacer contraste con el color de la pared. O mejor aún, si tenemos posibilidad: instalar sensores de movimiento para encender las luces necesarias, y que no se apaguen inoportunamente.

Y por supuesto, es cuestión de agrandar los relojes, los calendarios, eliminar obstáculos, en definitiva, hacer todo lo posible por mantener el máximo de autonomía.

Y hasta aquí por hoy, espero haber sido útil. Muchas gracias por leer. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?

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