Cuestiones al final de la vida de un ser querido.

Como continuación de la entrada anterior, en éste abordamos algunas cuestiones delicadas que suelen plantearse al final de la vida de un ser querido. El objetivo es ayudar a tener un conocimiento general que ayude en las conversaciones con el médico.

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¿Qué significa “hacer todo lo posible”?

Significa que se intentarán todas las medidas para mantener los órganos vitales funcionando en alguien que se está muriendo. Por ejemplo, que se recurra a la ventilación mecánica para ayudar al paciente a respirar, o que se empiece con la diálisis si los riñones están fallando. El propósito de este soporte vital es permitir que el organismo se recupere, no usarlo de forma indefinida.

¿Qué se puede hacer ante un paro cardíaco?

La reanimación cardiopulmonar o RCP a veces puede reiniciar un corazón parado. Funciona mejor en personas que previamente estaban sanas, en términos generales. Durante la reanimación, el médico presiona rítmicamente el tórax con mucha fuerza, y cada poco, insufla aire en los pulmones; o recurre a descargas eléctricas aplicadas con un desfibrilador para corregir un ritmo cardíaco anormal, y administra medicamentos. Seguro que hemos visto estas maniobras en alguna película. Lo que no suelen verse son las costillas rotas o hasta el colapso de algún pulmón en que resultan las maniobras manuales de reanimación, que requieren unos 50 kg de presión, y hundir el pecho unos 5 cm. Es muy difícil que la reanimación sea exitosa cuando se aplica a personas mayores con múltiples enfermedades crónicas o que ya están muy delicadas de salud.

¿Qué se puede hacer ante un paro respiratorio?

Si un paciente tiene problemas respiratorios muy graves, o deja de respirar, puede ser necesario un ventilador mecánico. Este obliga a los pulmones a funcionar. Para ello, es preciso intubar a la persona, es decir, pasar un tubo muy incómodo hasta la traquea, lo cual, a su vez, requiere una sedación con medicamentos intravenosos muy potentes, y a veces, se ata a la persona para evitar que se saque el tubo. Si la situación se alarga varios días, el médico podría sugerir una traqueotomía para conectar a través de ella el tubo de ventilación. Esto es más cómodo para el paciente, y hasta se pueda retirar la sedación. No obstante, el procedimiento también comporta riesgos, como que colapse un pulmón, que se obstruya el tubo de la traqueotomía, o se produzca un sangrado.

¿Cómo evitar la reanimación cardio-respiratoria?

Una vez tomada la decisión, conviene trasladarla al médico encargado para que anote en el expediente del paciente las siglas que correspondan para que no se practique la reanimación cardiopulmonar: “No RCP”, “no resucitar”, “no intubar”, o “permitir la muerte natural”.

Un caso particular es que esta atención tenga lugar en el domicilio, para lo cual es importante contar con un documento firmado por el médico y en un lugar visible con tal de garantizar que el personal médico de emergencia que pudiera intervenir va a respetar esta decisión. Sin este documento, el personal médico está obligado a realizar maniobras de reanimación. El documento no detiene todo tratamiento, solo sirve para evitar el masaje cardíaco o el ventilador mecánico. Por cierto, estas órdenes no son inamovibles, pueden revocarse si la situación cambia.

¿Qué hacer con los marcapasos y dispositivos similares?

Un marcapasos es un dispositivo implantado bajo la piel en el pecho para asegurar la regularidad del ritmo cardíaco. No mantendrá viva a una persona que se está muriendo. Otra cosa es el desfibrilador cardioversor implantable, que también se sitúa bajo la piel, y mediante una descarga eléctrica devuelve al corazón al ritmo regular cuando se necesita. Este dispositivo se debe apagar cuando ya no se requiere soporte vital. Y por cierto, sea cual sea el dispositivo, se debe extraer si se van a incinerar los restos, para prevenir explosiones.

¿Qué hacer si el médico sugiere una sonda de alimentación?

Si un paciente no quiere o no puede comer o beber, el médico podría sugerir una sonda de alimentación. Tiene sentido para facilitar la recuperación de una enfermedad garantizando la nutrición temporalmente a través de una sonda, pero al final de la vida, la sonda puede ser más incómoda que no comer. Y se sabe que, en personas con demencia, ni prolonga la vida, ni evita la aspiración o inhalación accidental de comida.

Hay que entender que, cuando se acerca la muerte, es muy común la pérdida del apetito: los sistemas del cuerpo empiezan a dejar de funcionar, y los líquidos y alimentos ya no son necesarios como antes. De hecho, algunos expertos creen que en esta etapa se absorben pocos nutrientes, sea cual sea el tipo de alimentación. Además, una vez introducida la sonda, la familia puede verse abocada a tener que decidir sobre cuándo retirarla.

Si se va a intentar la alimentación por sonda, hay dos métodos que se pueden usar. El primero es el tubo nasogástrico que, como indica su nombre, va de la nariz al estómago, y está pensado para usarse durante un corto período de tiempo. Puede resultar incómodo, que la persona trate de arrancárselo, con lo que habría que atarla. Esto, además de atentar contra la dignidad, puede acarrear toda una serie de complicaciones derivadas de la inmovilización. El otro tipo de sonda es la gastromía endoscópica percutánea, que llega al estómago directamente a través de un abertura practicada en el costado o el abdomen. Comporta riesgos de infección, neumonía y náuseas.

Vistas las opciones, tal vez la alimentación oral asistida, o sea, dar de comer, no sea tan mala idea, especialmente en personas con demencia.

¿Debería sedarse a alguien que está muriendo?

El médico puede sugerir sedar a alguien que está muriendo para controlar los síntomas que no están respondiendo a otros medicamentos, y que todavía incomodan al paciente. Esto implica usar medicamentos que dejan a la persona en un estado parecido a estar dormido, si bien puede escuchar. Así que será buena idea seguir hablándole en lugar de hablar de ella, y evitar conversaciones que no quisiéramos que oyera. Los sedantes pueden suspenderse en cualquier momento.

Además de la sedación, el médico puede sugerir otros medicamentos para controlar el dolor y, en definitiva, proporcionar confort.

¿Qué hacer respecto a los antibióticos?

Como sabemos, los antibióticos se usan para combatir infecciones bacterianas. Son frecuentes en personas mayores que se están muriendo las infecciones respiratorias del tracto inferior, como la neumonía, o del tracto urinario. Como todo medicamento, los antibióticos tienen efectos adversos, por lo que, como siempre, habrá que hacer un balance riesgo/beneficio. Pero en general, si la infección ha aparecido cuando ya se estaba muriendo, probablemente los antibióticos no evitarán la muerte, pero podrían hacer que la persona se encuentre más cómoda.

Y hasta aquí por hoy. Espero haber sido de utilidad. En la próxima entrada abordaremos cómo enfrentarnos a situaciones en las que lo que sugiere el médico difiere sustancialmente de lo que preferimos.

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