
Si le hablamos a nuestros padres de que hagan ejercicio, lo más probable es que se resistan a seguir nuestros consejos. O peor aún, que nos digan que hacen con tal de que los dejemos en paz. Así que vamos a reunir argumentos para motivarlos, para que usen menos pastillas y más zapatillas, porque tienen mucho que ganar, y nada que perder. De hecho, en la mayoría de los casos, el no hacer nada ya supone perder salud.
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Pero vamos a ser positivos, y veamos cómo beneficia la actividad física:
- Mantiene y mejora la fuerza y la condición física.
- Permite seguir haciendo las cosas que se quieren hacer.
- Mejora el equilibrio.
- Ayudar a controlar y prevenir enfermedades.
- Mejora el estado de ánimo, y la sensación general de bienestar, por lo que es un buen “antídoto” contra la depresión. Además, hay más evidencia cada vez de que mejora o mantiene funciones cognitivas, tales como la habilidad de pasar rápidamente de una tarea a otra, planear una actividad o ignorar información irrelevante.
En todo caso, los beneficios dependerán del punto de partida y de cuánto esfuerzo se dedica al ejercicio, pero sin olvidar que se debe ajustar la actividad a las necesidades y habilidades propias. Hay muchas actividades para escoger. Pero antes de repasarlas, empecemos por lo más importante:
Que sea divertido
Cuando se les pregunta a personas activas por qué hacen ejercicio, las principales razones son divertirse y participar en actividades sociales. Y realmente aquí está la clave para que el ejercicio forme parte de la vida de uno. De lo contrario, ocurrirá como mucha gente hace a principios de año: empezar con muy buenos propósitos para abandonarlos al poco.
Si nos fijamos en las personas más vitales, casi todas usan el ejercicio como pretexto para verse y charlar con amigos, muchas veces en torno a una comida o un café justo después de la actividad. También tenemos mucho que aprender de quienes cuidan su jardín o su parcela de terreno, porque disfrutan del fruto de su esfuerzo. Y vivir en una gran ciudad tampoco es excusa, porque se pueden alquilar terrenos.
¿De qué tipos de ejercicio hablamos?
En general, los ejercicios se clasifican en cuatro categorías principales: resistencia, fuerza, equilibrio y flexibilidad. Aunque hablemos de ellos por separado, algunos encajan en varias categorías. Solo hay que pensar en la petanca, por ejemplo, que aúna los 4 aspectos.
Resistencia
Las actividades de resistencia o aeróbicas, aumentan el ritmo de la respiración y del corazón, y por tanto, mejoran la salud de los pulmones, el corazón y el sistema circulatorio. Pero también retrasan o previenen muchas enfermedades comunes en personas mayores, tales como la diabetes, el cáncer del colon y el cáncer de mama, las enfermedades cardíacas, o la osteoporosis, entre otras. Por si fuera poco, tienen un beneficio directo, y es que hace que las tareas diarias resulten más fáciles, ya sea fregar el suelo o empujar a los nietos en el columpio. Ejemplos de ejercicios que mejoren la resistencia son:
Caminar rápido, trabajar en el jardín o en un cultivo, bailar, trotar, nadar, montar en bicicleta, subir escaleras o colinas, bajarse del autobús una parada antes del destino…
Fuerza
Hasta pequeños aumentos en la fuerza de los músculos pueden mejorar las posibilidades de mantenerse independiente y realizar actividades diarias tales como subir escaleras y cargar bolsas de la compra, o coger a los nietos más pequeños. Los ejercicios de fortalecimiento incluyen:
Levantar pesas, usar bandas elásticas de resistencia, usar el propio cuerpo como pesa, por ejemplo, levantándose repetidamente de una silla, usar balones medicinales, y pelotas pequeñas para apretar con las manos…
Equilibrio
Los ejercicios de equilibrio ayudan a prevenir las caídas, que son un problema de primer orden en los adultos mayores. Muchos de los ejercicios de fortalecimiento de las piernas también ayudan a mejorar el equilibrio. ¿Qué ejercicios mejoran el equilibrio? Pues mantenerse sobre un pie, caminar de talón a dedos, ponerse de puntillas y levantar los dedos de los pies, tai chi, pilates, bailar…
Flexibilidad
Los ejercicios de estiramiento ayudan a mantenerse flexible y ágil, lo cual garantiza la autonomía en las actividades diarias, ya sea hacer la cama o calzarse. Para aumentar la flexibilidad, vienen bien:
Estiramiento de hombros y brazos, estiramiento de piernas, o el yoga.
Bien, hoy hemos visto los 4 tipos de ejercicio que deben formar parte de la actividad física de nuestros mayores, ¡y de nosotros! Aquí tienes más ideas sobre cómo incorporar el ejercicio en la vida diaria de una persona mayor.
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